jueves, 17 de julio de 2014

La oportunidad de la magia

Yo antes escribía, ¿sabéis? 
Escribía sobre amor, bueno, más bien sobre desamor o lo que yo creía que significaba. Aunque también escribía sobre otras cosas. A veces, me imaginaba historias paralelas, de personas desconocidas y escribía. O simplemente escribía una frase y ya, me quedaba tranquila pensando en mi futuro como escritora notable.

Pero esto de escribir es difícil.
Hay veces en las que tu inspiración se coge unas -larguísimas- vacaciones y tú no puedes ni rechistar.

 Hace años que mi magia me dejó, y digo magia, porque para mí, las palabras son magia.  
 Porque no hay nada más mágico que algo bien contado. Como una historia bien escrita.
 Pero, ¡No solo una historia! Un pensamiento, una opinión, un sentimiento puede llegar a ser magia.
¿Acaso no es magia el poder transmitir alguna emoción con una frase? , es decir, qué puede haber más mágico que una emoción provocada por un ser inerte y carente de vida como un libro. ¿Me explico correctamente? 

Considero - humildemente - que mi magia se fue porque se cansó de mí, de mis penas, de mis problemas - efímeros- , y de mis pensamientos adolescentes carentes de lógica alguna. Pero, aunque la magia no ha llegado a mis dedos hasta hoy (curiosamente), yo nunca dejé de escribir, nunca dejé de imaginar.
 En mi cabeza siempre escribo, además, escribo todo tipo de cosas, en prosa o verso, me da igual.
Escribo hasta que me quedo dormida, y antes de dormirme pienso muy fuerte para mis adentros: " Paula, todo lo que has escrito en las paredes de tu interior mañana lo materializas; esto es bueno, y no lo puedes perder". Por desgracia, lo pierdo; me duermo y ya. Lo olvido. Pero todos sabemos que lo que hay escrito en las paredes de un corazón realmente nunca se olvida.

En fin, lo que iba diciendo, que después de años de soledad, mi magia, mi inspiración, mi yo interior; ha decidido visitarme - oportunamente - una calurosa madrugada de verano. 
Una madrugada en la que posiblemente mis reflejos periodísticos estén totalmente mermados por el sueño y el calor abrumador.
Y por si fuera poco, después de tres años, escribiendo en mi cabeza, escribo por fin en algo físico.
No habría ningún problema si no fuera por que en mi cabeza queda todo considerablemente más poético, más hermoso y más para best-seller de lo que en realidad es.
No obstante, no me quejo.
Si después de estos años, escribo esta noche - entre sudores y bostezos- y no me sale cómo yo imaginaba (¡Pobre de mí, exigiéndome una novela digna de grandes escritores  a las tres de la madrugada!), no voy a dormir entre sollozos, ni dejar de escribir, ni abandonar otra vez a mi magia; porque la verdadera cuestión de estas líneas y la finalidad de este escupitajo de palabras, es hacer ver que la magia no la buscas y tampoco la encuentras.

 La magia te busca, te encuentra, te pega una patada en el culo, te saca de la cama a las dos de la madrugada y te hace escribir lo primero que a tú escasamente lúcida mente de universitaria se le ocurre.
Por esta razón, el titulo de “esto” iba a ser  <La magia de las palabras>, sin embargo;  tras escribir el texto completo, he pulsado la tecla de borrar con auto-exigencia. Seguidamente he puesto mi cara más inteligente, la cara más pensativa posible y he sacado otro título mejor –en  mi opinión- .


viernes, 22 de marzo de 2013


He dejado de creer en las coincidencias.
La vida te va poniendo pistas para que sepas que te conviene y que no.
Hay veces que, simplemente es mejor apartar la vista y no saber qué te quieren decir esas pistas. Hay veces en que simplemente tiras esas pistas al otro lado de la carretera con el fin de perderlas para siempre. Pero lo cierto es que acaban llegando a ti; la vida acaba llegando y el destino está escrito. Intentas luchar para conseguir que las cosas cambien, para que las cosas se transformen y por fin te pase lo que tú de verdad quieres. Y así te tiras media vida, esperando que ignorar todo eso sea lo correcto, pero no, se te va escapando de las manos, se va de tu control y no puedes hacer nada. 

Cuando la vida te está diciendo que vas a terminar perdiendo algo y no lo quieres ver, no sé si lo mejor es luchar o dejarte vencer.

viernes, 22 de febrero de 2013


- Ya lo sé... a veces te gustaría coger más de lo que abarcan tus manos. Y te sientes impotente, impotente por no saber por dónde empezar, por quererlo todo de golpe. 



sábado, 12 de enero de 2013

..Que ya poco me preocupa que la luna ande girando detrás de mí, o que el sol se esconda cuando yo quiero empezar a soñar.
  Ya no me preocupa porque sé que nada es capaz de hacerme daño.
Pocas cosas conseguimos sacar en claro en esta vida.

 Yo he logrado tener claro que la vida es efímera,poco nos llevamos al infinito y nos pasamos todo el tiempo intentar hacer duradero lo que es fácilmente perecedero,aunque entiendo que todo esto no es más que continuo movimiento ,¿sabes? Vaivenes de historias,idas y venidas de amores y pasiones desenfrenadas jamás olvidadas. Realmente creo que llegará el final de mi vida,y sin darme cuenta,no sabré nada,solo tendré preguntas,nada claro;tan solo los recuerdos y memorias. ¡Ojalá tenga en la memoria miles de historias! De esas que amargan los días y endulzan el alma. Amargan,si; porque jamás se te quitará la idea de que ese tiempo fue mejor. Endulzan, si; porque tienes la certeza de que esa historia es tuya y de nadie más. Que todo lo que tú has vivido nadie te lo quita.
Ten claro que es lo único que NADIE te podrá arrebatar. Por eso,intenta hacer que tus recuerdos se amarren bien a ti,de lo contrario; llegarás al final con las manos vacías..
Y ya sabes, si logras tener algo claro : dímelo.

viernes, 26 de octubre de 2012

Son canciones de amor.
Un dia de lluvia bajo la ventana.
Las hojas secas de Otoño.
El vapor de la pasión.
 
Ya me dijeron que no hay camino que permanezca intacto por mucho tiempo.
Ya me dijeron que no siempre es fácil.
Me dijeron que valdría la pena intentarlo.

sábado, 8 de septiembre de 2012

2-.


Recuerdo momentos de algunas de mis relaciones pasadas, pero como ya he dicho, son recuerdos que carecen de valor para mí. Sin embargo, la relación más intensa que tuve fue con Irene, estuvimos cerca dos años.
Ella vivía en el centro de la ciudad, un piso precioso, decorado de forma muy moderna y minimalista. Recuerdo que tenía cuadros tipo lamina de fotografías colgados en las paredes y uno muy grande de Nueva York encima de su cama . Aunque lo más impresionante sin duda eran las vistas. Desde su ático se veía toda Madrid .La capital parecía infinita bajo su balcón.Veías a la gente pasear como diminutas hormigas, yendo cada una a un lado con prisa, ajenas a las demás personas. Comprendías cómo era la vida mirando desde aquel balcón. Seguramente podías pasarte horas mirando los alrededores ajeno al mundo.

Irene era una chica espectacular, para qué mentir. Estudiaba medicina. Tenía un futuro prometedor.
Su sonrisa podía llenar una habitación. Tenía el pelo  castaño, un castaño claro que le daba a sus bucles un toque de ingenuidad jamás visto. Los ojos castaños también eran grandes y alargados, y en sus curvas cualquier hombre hubiera deseado perecer.
Recuerdo que la conocí en un bar. Charlamos y pronto dijimos de volver a quedar, así poco a poco llegamos a conocernos. Era una mujer casi perfecta: guapa, agradable, me quería..
Solo había un problema, yo a ella no.
Con ella los días pasaban rápidos, estaba llena de vida y le quedaba muchísimo por vivir. Siempre me daba por pensar que su lugar no era conmigo. Una mujer tan llena de vida no podía estar con una persona tan aburrida como yo. Yo no alcazaba a llenar todos sus rincones ni agrupando todas mis fuerzas. Terminó dándose cuenta de que la relación no iba a ningún lado y que si siguiéramos podríamos condenar nuestras vidas a una relación mediocre sumida en la costumbre y el cariño, tanto ella como yo buscábamos amor y pasión. Amor del de verdad.

Tras Irene , entendí que lo que yo buscaba era la combinación perfecta. La combinación más difícil de encontrar . Con los años supe comprender que la vida no nos pone las cosas nada fáciles, y que lo que buscas no suele aparecer en tu puerta.

lunes, 3 de septiembre de 2012

1-.






 

Pasaron  los años .
Yo me encontraba buscando trabajo. Hacia un año que me había diplomado en empresariales y aún no encontraba trabajo en lo mío. Eran tiempos difíciles.
Tenía 23 años. Vivía en un pequeño piso no muy céntrico con lo necesario para vivir. Era un piso sencillo, tenía su dormitorio , cocina americana, salón y un pequeño cuarto de baño. Lo justo para vivir. Llevaba poco tiempo viviendo allí y se notaba porque las paredes estaban vacías y la casa aún no albergaba ningún recuerdo mío. Iba pagando las facturas y el alquiler con los ahorros de becas y trabajos eventuales de verano, además de alguna que otra ayuda paterna.
No se me hacía difícil pues todos los veranos cogía algún trabajo a sabiendas de que más tarde necesitaría dinero. Un verano estuve en un sitio de comida rápida en el que pagaban fatal, otro verano de dependiente en un súper mercado y así verano tras verano hasta que terminé la carrera.


En  ese momento mi vida estaba hueca. No tenía nada en lo que pensar, nada que ocupara mis días ni nada que me reconcomiera el alma, estaba vacío. Había pasado por varias relaciones, pero todas dejaban a su paso  ese vacío propio de aquellas relaciones que no marcan, que viven en el presente y no vuelven al futuro con recuerdos del pasado. Yo las llamaba relaciones a corto plazo, las llamaba así porque aunque duraran mucho ,cuando terminaban no quedaba ningún resquicio de ellas en mi cuerpo.
No obstante, aunque todas mis relaciones habían sido “a corto plazo” sabía que no toda mi vida iba a ser así. Que algún día encontraría a alguien que elevara mis días, que calentara mi corazón, que fuera mi vicio y que tras ella hubiera recuerdos con los que sonreír .O llorar.

jueves, 30 de agosto de 2012

Prólogo.


Tenía muy seguro todo lo que quería en la vida. Por desgracia, yo no.
Ella era quién andaba un paso por delante, se alejaba y me miraba desde allí . A menudo me preguntaba por qué la vida nos había juntado, por qué nos había elegido a nosotros. Probablemente éramos las personas más distintas de la tierra, podría nombrar mil antónimos para describirnos, pero con esta referencia es más que suficiente para comprender.
Aún así nos complementábamos. No sé, era cómo una especie de extraña atracción. Yo me quedaba atrás y ella me cogía, me sacaba adelante y me imponía su verdad.
Poco le importaba lo que pensaran los demás. Para ella la vida era  su mundo, y así, es como debe ser.
 Tenia como un eje magnético que me atraía hacia ella. Era imposible de descifrar qué era lo qué tenía. Cuanto más lejos quería estar más me acercaba. Era como una droga, una droga dura. Contra mas intentaba salir de ella ,más dentro estaba.

No sé si esto le ha ocurrido con todos los hombres con los que ha estado, imagino que sí. Ella tenía un don. Todo parecía estar hecho para ella.
Te contaba sus temores e inquietudes con una facilidad pasmosa, pero luego nadie sabía que había en el fondo. Tenía en el alma una caja de secretos que nada ni nadie se había atrevido a abrir jamás.
Sin embargo , ella te contaba todo lo que pasaba por su inquietante mente y aunque así fuera sabias que siempre guardaba algo bajo llave, siempre había algún misterio que tú no sabias. Supongo que eso era lo que le aportaba ese aura de misterio y tanto enganchaba.

 Cuando la conocí no sabía dónde me estaba metiendo. Ella era un mundo, un mundo aparte del nuestro propio. Quizá era la persona más compleja y especial que había conocido y por mucho que doliera siempre quería más.

>Ella siempre estuvo ahí, desde niños sabía quién era.
Alba tenía mi misma edad , y ya en el instituto su imagen no pasaba desapercibida.
No era que ella se hiciese notar, para nada. Tenía “algo”.
Los años de instituto pasaron fugazmente ajenos a lo que más tarde sucedería. Nunca crucé una  palabra con Alba, la escuché hablar un par de veces con sus amigas y supongo que ella también a mí.
Realmente, no hacía falta cruzar  ninguna palabra con ella para darse cuenta a simple vista como era Alba. Aunque su alma guardaba más secretos , era fuerte, segura de sí misma y hacía un extraño esfuerzo por no llamar la atención, pero sin duda, lo que más te sorprendía de ella era su naturalidad.

Esa naturalidad que tanto la describía fue creciendo con los años, haciendo de ella una mujer desenvuelta, sin miedo a nada y con mucho que decir.

viernes, 17 de agosto de 2012

(...)

Y sientes que se te van quebrando tus frágiles patitas de mariposa antes de llegar a volar , porque no tienes una ruta fija, porque aún no estás decidida a salir .
 Sientes tus ligeras alas moverse levemente con el viento y tu corazón se agita porque no sabes a dónde te va a llevar la corriente. Pero te vas. Te vas con todas tus ganas y todo tu ser.
Y sientes que estás justo donde deberías estar.

domingo, 5 de agosto de 2012


La verdad es que a veces pierdo la noción del tiempo, me veo aquí, allá y acabo por no saber dónde estoy. Ya ves, me empieza a dar todo igual .A veces siento como si todo volviera a empezar, y es raro, soy una nueva yo, una nueva Paula, que entra por la puerta grande, dejando todo atrás habiendo aprendido la lección..
No sé, me da la sensación de que sé demasiadas cosas ,que tal vez no debería saber.
Porque estoy totalmente segura de que a veces es mejor vivir en la ignorancia, pero no me dejo, no me dejo ignorar todo lo que tengo alrededor. Es difícil convivir conmigo misma, llevarme a cuestas y ser consciente de que no me conformo con poco. Que yo lo quiero todo y todo bien ordenado o mi mente va explotando como una tetera a punto de hervir. Me exijo a mí y no exijo a todo lo que tengo alrededor. He llegado a la conclusión de que si yo no me exijo a mi misma no podré sacar lo mejor de mí misma, y si no exijo a mi alrededor es porque perdí el interés hace mucho tiempo.

jueves, 26 de julio de 2012

..que mis sábanas siguen del mismo color vaya quién se vaya de mi cama.
Yo quiero llevar eso en mis huecos.
quiero recordar cada segundo de lo que tengo.
quiero que recuerden cada minuto que les dí,
y que ese recuerdo llene cada uno de sus huecos.

miércoles, 25 de julio de 2012

No puedes pretender conocer a un escritor por sus historias ,al igual que no puedes juzgar a un libro por su portada; para entender cada palabra hay que saber leer las almas y posiblemente eso,  sea una de las cosas mas difíciles de hacer.


Aunque los corazones griten en silencio es complicado escucharlos..
Mis ganas y mi poesía se quedan con su dueña.
   Se quedan conmigo.



No me importa cuantas veces caer,siempre y cuando me levante. No me importa cuantas veces intente salir y me choque contra las esquinas, no, no me importa. Realmente estoy hecha para eso y para mucho más.

martes, 10 de julio de 2012

Esto es siempre así, yo lo sé, ya me lo dice la razón y la experiencia. Cuando más alto estas es cuando más abajo caes y una vez allí sólo queda subir y así siempre, entrando en un bucle, en una espiral que nos rellena el tiempo, que se ceba con nuestras entrañas ,que alimenta nuestro insomnio y que nos gasta el alma. Es así, cuando estás tan alto sólo te queda caer, lo peor es que nunca hay nadie que te pueda coger .
Desde pequeños, al nacer, nos enseñan mil y una tonterías en las que creer ..

jueves, 5 de julio de 2012

Que me bañen las olas y se lleven de unas vez por todas estas ganas locas de amarte.
Digamos que yo pongo el don y tú la magia.
estabas tan ciego y yo tan escondida que aún me cuesta creer que dieras conmigo

miércoles, 4 de julio de 2012


Ya sabes, me gusta dar pasos para adelante aunque parezca que son para atrás. Voy aprendiendo de todo, voy cogiendo nota, enumerando recuerdos para poder corregir lo que hice mal. Para mi nunca hay nada en vano ,ni ningún tiempo es perdido. Me gusta pensar que algún día se darán cuenta de que todo lo hago por una razón que se desconoce. Me gusta creer que hay fuerzas que me atraen y me alejan de unos y otros al son ,sin ningún motivo. Le encuentro motivos y razones a todo para no quedarme atrás en el intento de reconocimiento. Creo en las almas y en sus cuerpos vacios y efímeros, creo en todo lo tangible y visible. Mi vida es mera casualidad, ya sabes, algún día me gustaría saber dónde voy a acabar.